Jardín mediterráneo en pendiente
Parcela en talud con quince olivos centenarios que el propietario había heredado y no quería tocar. El reto consistía en hacer útil el terreno alrededor de esos árboles, abrir vistas hacia la sierra y montar zona de comedor sin perder el carácter agrario del conjunto.
Decisión clave: tres aterrazamientos de piedra caliza local en lugar de un único nivel rebajado. Conservamos los olivos en su cota original y ganamos zonas planas donde no las había.
Equipo: Daniel Aramburu (proyecto), Inés Fernández-Cano (plantación), Pablo Ortega (obra). Construcción: 14 semanas.





